Fermosura tal non hallare tan sin ver e rever aquesta verde e dulce manceba
de la Sierra Morena.
Facer parangón non pudiere con ninguna otra moça,
pues era sin duda alguna d'entre todas la más fermosa.
Iluminada diría, mas en pecado caería
al intentar mediar palabra altanera acerca de tan sacra e límpida beldad mía.
Los bellos pollinos e los labriegos sintiéranse dichosos al tiempo del alba al contemplar en el pasto
a la que pudiera competir con el áureo astro.
Frescura e alegría hállense desmesuradas en su persona, al igual que otros atributos de su belleça,
descendiendo desde los altivos su virxinal deidad e ascendiendo la esperança nuesa.
¡Oh, paupérrimo infeliz que en la Campiña has! Aléxate d'esta moça que non te dexa vivir,
que más cruel es vella e non tenella que tenella e luego morir.
23 de octubre de 2007
19 de septiembre de 2007
DE VUELTA A LAS ANDADAS
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Y como en mi empresa el corporativismo por convergencia con la mal llamada tierra de la libertad nos obliga a fijar el comienzo del año (fiscal) en el mes de septiembre, hago los buenos propósitos ahora y no después, pues este es el deseo de las deidades todas.
Así pues, lo primero que me he marcado es renovar mi blog, pasar de una vez por todas de los espacios de MSN y usar un blogger de verdad.
A corto-medio plazo, migraré los álbumes de fotos a Picasa y de esta manera el círculo quedará cerrado.
Muchas cosas han acaecido durante este tiempo de andadura por el desierto.
Mi dichosa estancia en Sevilla ha llegado a su fin y la recta final de ésta (desde julio hasta septiembre) se ha convertido en una eterna despedida, que ha tenido como punto culmen la sorpresa que mis queridos compañeros de trabajo me hicieron el día antes de la despedida oficial.
Muchos y muy buenos compañeros, que me brindaron una fiesta llena de cariño y emotividad, con lo cual no puedo decir otra cosa (aun a fuerza de repetirme) que: "lo mejor de Sevilla me lo llevo en el corazón".
Ahora empiezo una nueva etapa de mi vida en Madrid, más concretamente en Leganés y he de reconocer que hasta el momento muy bien. A decir verdad, tenía casi asumido que iba a perder en calidad de vida con respecto a Sevilla, pero para mi sorpresa, Leganés está genial para entre semana y para los domingos.
Gran cantidad de bares pueblan sus peatonales calles, bares de viejos, de fútbol, de los de pueblo pueblo, y en todos ellos te ofrecen por el pescuezo una tapita o sucedáneo.
Las glorietas de Leganés se adornan con espectaculares esculturas y hay un ramalazo de sur muy presente en esta bella ciudad dormitorio de Madrid.
Por otro lado, Madrid, que a buen seguro reservaré para los fines de semana, es la ciudad del estrés y la multicultularidad, la ciudad del metro (que tanto he echado en falta en Sevilla) y de la conducción imprudente.
Un cambio radical con respecto a la tranquilidad de mi añorada Andalucía.
No quiero dejar de echar la vista atrás, pues ha pasado más de un año desde el último resumen acumulado.
Junto con mi estancia en Sevilla, otros acontecimientos han marcado mi vida y se pueden resumir en estos alados puntos:
* Increíble nevada en La Rambla (pero no de las de fin de año, sino de las de verdad).
* Dos nuevas visitas a la ciudad de Granada, que nos sigue atrapando con su encanto monumentístico y fiestero.
* La Rambla en Asturias, sitio maravilloso y embriagador, lleno de fiesta y embrujo. Unas vacaciones de lujo que te crujo (qué guapu yes).
* Segundo campeonato de fórmula uno para el deporte español y su consiguiente celebración a lo largo de todo el año en forma de los ya afamados "fernadoalonsos", que tantos botellines nos han dejado sin su sacro contenido.
* Un mundial de básket y un subcampeonato de Europa de este mismo deporte (casi ná).
* Octubre fiestero.
* Fin de año con exótica visita: el loreño Iván, famoso por su adicción al rioja y por su habilidad culinaria.
* Cambio de color en La Rambla: tras 20 años de initerrumpido gobierno comunista en la localidad, el PSOE pasa a ser la fuerza más votada y toma el poder, siendo elegido alcalde nuestro querido amigo Manolo, el cual ha entrado con fuerza en nuestras vidas, pues tiempo ha que no podíamos disfrutar de su loada presencia, cosa que ahora hacemos, pero por la televisón local (hay que joderse).
* Segunda y tercera edición de Hogueras por Sorpresa (esta última con el beneplácito del consistorio local).
* Un tour de Francia para un ciclista con nombre de variable, el pinteño Contador.
* Numerosísimas escapadas a las playas, en especial a Montegordo, hermoso pueblo portugués famoso por mis continuas visitas (con dos cojones).
* Tercera y cuarta edición de la espectacular bajada de los autos locos organizada por la asociación de la Ballena Roja.
Y qué decir de lo que nos espera, un octubre fiestero como nunca hasta ahora (el cumple del Lucas y los conciertos de Zaragoza y Sevilla de los Héroes del Silencio, que aunque los cascapollas de Def Con Dos digan que por fin hicieron honor a su nombre y se callaron, están más vivos que nunca).
Una fiesta sin parangón que a buen seguro dejará muchas fotos, pues resulta que mis colegas se han apuntado al carro de las nuevas tecnologías y tienen todos unos móviles de última generación que retratan mucho mejor que mi maltrecha cámara, pues el olímpico Júpiter le tenía asignados los más negros designios.
Sin olvidar tampoco el centenario de mi querido Betis, que promete, vaya si promete.
Innumerables peñas por descubrir en Madrid y alrededores, espectaculares partidos en ca el Borrachito (muy ambientados) y espontáneos cánticos en discotecas están creando un ambiente ideal en la masa verdiblanca más cercana a mí. Que el Betis reciba el homenaje que se merece.
Así que por ahora nada más, sólo ver cómo van las cosas en los próximos meses y esperar que las tareas que me he propuesto se lleven a buen puerto... y no dejar trabajo a medio hacer como acostumbro.
Y aquí, en los madriles, añorando ver olivares y casas pintadas de blanco, me despido hasta la próxima actualización.
Un saludo.
Y como en mi empresa el corporativismo por convergencia con la mal llamada tierra de la libertad nos obliga a fijar el comienzo del año (fiscal) en el mes de septiembre, hago los buenos propósitos ahora y no después, pues este es el deseo de las deidades todas.
Así pues, lo primero que me he marcado es renovar mi blog, pasar de una vez por todas de los espacios de MSN y usar un blogger de verdad.
A corto-medio plazo, migraré los álbumes de fotos a Picasa y de esta manera el círculo quedará cerrado.
Muchas cosas han acaecido durante este tiempo de andadura por el desierto.
Mi dichosa estancia en Sevilla ha llegado a su fin y la recta final de ésta (desde julio hasta septiembre) se ha convertido en una eterna despedida, que ha tenido como punto culmen la sorpresa que mis queridos compañeros de trabajo me hicieron el día antes de la despedida oficial.
Muchos y muy buenos compañeros, que me brindaron una fiesta llena de cariño y emotividad, con lo cual no puedo decir otra cosa (aun a fuerza de repetirme) que: "lo mejor de Sevilla me lo llevo en el corazón".
Ahora empiezo una nueva etapa de mi vida en Madrid, más concretamente en Leganés y he de reconocer que hasta el momento muy bien. A decir verdad, tenía casi asumido que iba a perder en calidad de vida con respecto a Sevilla, pero para mi sorpresa, Leganés está genial para entre semana y para los domingos.
Gran cantidad de bares pueblan sus peatonales calles, bares de viejos, de fútbol, de los de pueblo pueblo, y en todos ellos te ofrecen por el pescuezo una tapita o sucedáneo.
Las glorietas de Leganés se adornan con espectaculares esculturas y hay un ramalazo de sur muy presente en esta bella ciudad dormitorio de Madrid.
Por otro lado, Madrid, que a buen seguro reservaré para los fines de semana, es la ciudad del estrés y la multicultularidad, la ciudad del metro (que tanto he echado en falta en Sevilla) y de la conducción imprudente.
Un cambio radical con respecto a la tranquilidad de mi añorada Andalucía.
No quiero dejar de echar la vista atrás, pues ha pasado más de un año desde el último resumen acumulado.
Junto con mi estancia en Sevilla, otros acontecimientos han marcado mi vida y se pueden resumir en estos alados puntos:
* Increíble nevada en La Rambla (pero no de las de fin de año, sino de las de verdad).
* Dos nuevas visitas a la ciudad de Granada, que nos sigue atrapando con su encanto monumentístico y fiestero.
* La Rambla en Asturias, sitio maravilloso y embriagador, lleno de fiesta y embrujo. Unas vacaciones de lujo que te crujo (qué guapu yes).
* Segundo campeonato de fórmula uno para el deporte español y su consiguiente celebración a lo largo de todo el año en forma de los ya afamados "fernadoalonsos", que tantos botellines nos han dejado sin su sacro contenido.
* Un mundial de básket y un subcampeonato de Europa de este mismo deporte (casi ná).
* Octubre fiestero.
* Fin de año con exótica visita: el loreño Iván, famoso por su adicción al rioja y por su habilidad culinaria.
* Cambio de color en La Rambla: tras 20 años de initerrumpido gobierno comunista en la localidad, el PSOE pasa a ser la fuerza más votada y toma el poder, siendo elegido alcalde nuestro querido amigo Manolo, el cual ha entrado con fuerza en nuestras vidas, pues tiempo ha que no podíamos disfrutar de su loada presencia, cosa que ahora hacemos, pero por la televisón local (hay que joderse).
* Segunda y tercera edición de Hogueras por Sorpresa (esta última con el beneplácito del consistorio local).
* Un tour de Francia para un ciclista con nombre de variable, el pinteño Contador.
* Numerosísimas escapadas a las playas, en especial a Montegordo, hermoso pueblo portugués famoso por mis continuas visitas (con dos cojones).
* Tercera y cuarta edición de la espectacular bajada de los autos locos organizada por la asociación de la Ballena Roja.
Y qué decir de lo que nos espera, un octubre fiestero como nunca hasta ahora (el cumple del Lucas y los conciertos de Zaragoza y Sevilla de los Héroes del Silencio, que aunque los cascapollas de Def Con Dos digan que por fin hicieron honor a su nombre y se callaron, están más vivos que nunca).
Una fiesta sin parangón que a buen seguro dejará muchas fotos, pues resulta que mis colegas se han apuntado al carro de las nuevas tecnologías y tienen todos unos móviles de última generación que retratan mucho mejor que mi maltrecha cámara, pues el olímpico Júpiter le tenía asignados los más negros designios.
Sin olvidar tampoco el centenario de mi querido Betis, que promete, vaya si promete.
Innumerables peñas por descubrir en Madrid y alrededores, espectaculares partidos en ca el Borrachito (muy ambientados) y espontáneos cánticos en discotecas están creando un ambiente ideal en la masa verdiblanca más cercana a mí. Que el Betis reciba el homenaje que se merece.
Así que por ahora nada más, sólo ver cómo van las cosas en los próximos meses y esperar que las tareas que me he propuesto se lleven a buen puerto... y no dejar trabajo a medio hacer como acostumbro.
Y aquí, en los madriles, añorando ver olivares y casas pintadas de blanco, me despido hasta la próxima actualización.
Un saludo.
2 de septiembre de 2006
SIN COMPLEJOS (THE BEAUTIFUL PEOPLE II)
Érase yo conmigo mismo una vez, cuando supongo que me diría al oído algo tal que así:
"Si lo feo adquiriera forma, creo opinar que no dudaría instante alguno en apoderarse de mi persona, sin más que haberme ojeado depuro refilón.
Por allá queda ese pelo oloroso y grasiento, greñoso y extenso, pura alimaña al servicio de liendres y piojos.
Sin duda diría que recreo de la vista es y será; un cálido espectáculo de luz, cómo no brillo y sospechoso colorido.
Agachando un poco la vista y bloqueándose uno los orificios nasales, podráse observar mi masculina barba, acompañada de un monótono acné que ha decidido instalarse definitivamente en la faz de mi ídem.
Entre destellos de tizne y surrealismo; dícese que coexisten unos ojos susceptibles de ser enfiestados, una nariz fiestera de por sí y una boca de aliento celestial, dotada de heterogéneas y prominentes piezas dentales, que consideraría capaces de rayar esquinas y sucedáneos.
Y escondidas entre las greñas, mis orejas, gran parte de ellas hechas sabañón y guardando una armónica sintonía con el complejo facial; que sumamente heróico y complejo es admirarlo como tal.
Dejando atrás la cara, obsérvese detenidamente el cuello, algo apelotillado y con una nuez prominentemente insultante.
Éste reposa sobre los tímidos hombros, hechos a la penuria de servir de sostén a mis insostenibles brazos, escuálidamente tísicos y, por ende, tísicamente escuálidos; cuyo único ejercicio es el relativo al codo, en su más elevada labor.
Eso sí, la parte axilar, de una masculinidad olorosamente animal y dotada de elementos varios, tanto ornamentales como escultóricos, tales como bultos, pelotillas y pelos, selváticos pelos.
Prominente y altivo, mi pecho de colibrí destaca por su difuminación capilar y su clara y nítida distinción ósea.
Más abajo, existe algo que diríase que es barriga, por todos conocida como fiestera, siestera y cervecera, la cual tiene un perfil sinusoidal normalizado al sinfín, con discontinuos entrantes, salientes, mataduras y todo tipo de manifestaciones de la edad y la dejadez en la piel y que es capaz de albergar un volumen no humano, habiéndose de tener en cuenta que faltaría espacio fisiológico para hígado, púnkreas, intestinos y demás artilugios.
Y sin dejar de llamar la atención, más aún, acentuándola, uno dirige la mirada hacia la zona púbica. Justo en ese sitio, se encuentra un órgano especial; con infinitos nombres aunque al final nunca sepa uno cómo llamarlo; nunca exento de hombría, aun siendo el más delicado del cuerpo; hecho a las adversidades y a las urgencias; tan pronto alegre y más pronto con la moral baja.
Desde esta mi humilde postura no voy a contribuir al clamor o mofa popular, por lo que me remito a que cada uno utilice la imaginación en clara consonancia con la vista para intentar destapar el preclaro señuelo.
Abajo, y algo colganderas, se encuentran mis testículos, pellejosos y arrugados; sin mucho brío.
No aún apartada la vista, hállense mis piernas, fuertes y robustas, con un contraste notorio con respecto a mis lánguidos brazos.
Largas y potentes, acaban en unos huesudos pies, de gran puente y sabiamente acompañados de aromáticas callosidades.
Gran mérito tienen ambos, pues mi intelecto no puede dilucidar el origen de la misteriosa fuerza que hace que éstos sostengan la incongruencia de mi todo.
Atrás queda mi encorvada espalda, la cual se encuentra en semejante estado por no poder sostener el peso de mi abundate sustancia gris que aún no acaba por consumirnos.
También atrás, mis aristocráticas posaderas, que ya quisieran algunos; tan sedosas y aterciopeladas.
Examinando el origen de esta mi grandilocuente exposición ante la enfermiza masa capitalista y no queriendo contribuir a la bipolarización del ente humano propuesta por Platón tras continuas y afamadas borracheras; he de dar cuenta de mí desde el punto de vista psicológico o interiorizado, que no es sino una parte más de la persona y no un algo intangible apartado de la sátira del cuerpo.
Así, pudiéndose evaluar cuantitativamente, he de clamar, muy a mi pesar, que el número de neuronas que conservo disminuye en el tiempo a la misma velocidad que mi barriga se expande, guardando ambos acaeceres una relación peligrosamente antiparalela y un supuesto origen común.
Sin embargo, para terror de muchos, las neuronas que me van quedando gozan de un estado de activismo y de una salud de hierro (III) que en nada tiene que envidiar a las más preclaras mentes del lugar.
Así pues, tras dar cuenta de mí y, sin ánimo de lucro, exclamo al viento en armonía con el fluir temporal y espacial: que revienten los guapos, que revienten los feos, que aquí está el hacha, el eterno leproso, el amorfo arrepentido, el padre de tus hijos, el bético ilustre, el grunjarra de leyenda, el exterminador y, por tanto, salvador de la humanidad..."
He dicho.
"Si lo feo adquiriera forma, creo opinar que no dudaría instante alguno en apoderarse de mi persona, sin más que haberme ojeado depuro refilón.
Por allá queda ese pelo oloroso y grasiento, greñoso y extenso, pura alimaña al servicio de liendres y piojos.
Sin duda diría que recreo de la vista es y será; un cálido espectáculo de luz, cómo no brillo y sospechoso colorido.
Agachando un poco la vista y bloqueándose uno los orificios nasales, podráse observar mi masculina barba, acompañada de un monótono acné que ha decidido instalarse definitivamente en la faz de mi ídem.
Entre destellos de tizne y surrealismo; dícese que coexisten unos ojos susceptibles de ser enfiestados, una nariz fiestera de por sí y una boca de aliento celestial, dotada de heterogéneas y prominentes piezas dentales, que consideraría capaces de rayar esquinas y sucedáneos.
Y escondidas entre las greñas, mis orejas, gran parte de ellas hechas sabañón y guardando una armónica sintonía con el complejo facial; que sumamente heróico y complejo es admirarlo como tal.
Dejando atrás la cara, obsérvese detenidamente el cuello, algo apelotillado y con una nuez prominentemente insultante.
Éste reposa sobre los tímidos hombros, hechos a la penuria de servir de sostén a mis insostenibles brazos, escuálidamente tísicos y, por ende, tísicamente escuálidos; cuyo único ejercicio es el relativo al codo, en su más elevada labor.
Eso sí, la parte axilar, de una masculinidad olorosamente animal y dotada de elementos varios, tanto ornamentales como escultóricos, tales como bultos, pelotillas y pelos, selváticos pelos.
Prominente y altivo, mi pecho de colibrí destaca por su difuminación capilar y su clara y nítida distinción ósea.
Más abajo, existe algo que diríase que es barriga, por todos conocida como fiestera, siestera y cervecera, la cual tiene un perfil sinusoidal normalizado al sinfín, con discontinuos entrantes, salientes, mataduras y todo tipo de manifestaciones de la edad y la dejadez en la piel y que es capaz de albergar un volumen no humano, habiéndose de tener en cuenta que faltaría espacio fisiológico para hígado, púnkreas, intestinos y demás artilugios.
Y sin dejar de llamar la atención, más aún, acentuándola, uno dirige la mirada hacia la zona púbica. Justo en ese sitio, se encuentra un órgano especial; con infinitos nombres aunque al final nunca sepa uno cómo llamarlo; nunca exento de hombría, aun siendo el más delicado del cuerpo; hecho a las adversidades y a las urgencias; tan pronto alegre y más pronto con la moral baja.
Desde esta mi humilde postura no voy a contribuir al clamor o mofa popular, por lo que me remito a que cada uno utilice la imaginación en clara consonancia con la vista para intentar destapar el preclaro señuelo.
Abajo, y algo colganderas, se encuentran mis testículos, pellejosos y arrugados; sin mucho brío.
No aún apartada la vista, hállense mis piernas, fuertes y robustas, con un contraste notorio con respecto a mis lánguidos brazos.
Largas y potentes, acaban en unos huesudos pies, de gran puente y sabiamente acompañados de aromáticas callosidades.
Gran mérito tienen ambos, pues mi intelecto no puede dilucidar el origen de la misteriosa fuerza que hace que éstos sostengan la incongruencia de mi todo.
Atrás queda mi encorvada espalda, la cual se encuentra en semejante estado por no poder sostener el peso de mi abundate sustancia gris que aún no acaba por consumirnos.
También atrás, mis aristocráticas posaderas, que ya quisieran algunos; tan sedosas y aterciopeladas.
Examinando el origen de esta mi grandilocuente exposición ante la enfermiza masa capitalista y no queriendo contribuir a la bipolarización del ente humano propuesta por Platón tras continuas y afamadas borracheras; he de dar cuenta de mí desde el punto de vista psicológico o interiorizado, que no es sino una parte más de la persona y no un algo intangible apartado de la sátira del cuerpo.
Así, pudiéndose evaluar cuantitativamente, he de clamar, muy a mi pesar, que el número de neuronas que conservo disminuye en el tiempo a la misma velocidad que mi barriga se expande, guardando ambos acaeceres una relación peligrosamente antiparalela y un supuesto origen común.
Sin embargo, para terror de muchos, las neuronas que me van quedando gozan de un estado de activismo y de una salud de hierro (III) que en nada tiene que envidiar a las más preclaras mentes del lugar.
Así pues, tras dar cuenta de mí y, sin ánimo de lucro, exclamo al viento en armonía con el fluir temporal y espacial: que revienten los guapos, que revienten los feos, que aquí está el hacha, el eterno leproso, el amorfo arrepentido, el padre de tus hijos, el bético ilustre, el grunjarra de leyenda, el exterminador y, por tanto, salvador de la humanidad..."
He dicho.
10 de junio de 2006
INDEFINIDO LOGOUT
Plumbicidad en el firmamento y un obscuro lamento es lo único que pudiera esperar aquella haciaga tarde de verano.
El húmedo pesar inundaba el ambiente y parecía postrarse eterno ante nuestras vidas, proporcionándoles el tierno tallo que las ataba al devenir en sí, tan vegetativo y artificial.
Las bochornosas nubes, abochornadas ante la multitud, brindaban un irritante espectáculo de cobardía y culpabilidad al intentar desaparecer en ése su verdadero instante de gloria.
El sol clamaba justiciero su venganza y aparecía esporádicamente como si de un perro pastor se tratase para aglutinar a los pardos y elevados corderos y así crear en el firmamento una continuación desnuda y natural del enfermizo ambiente.
Los ignorantes infantes sonreían al son de sus torpes pasos ajenos a todo signo de contracultura.
Mientras, en el cielo, los pájaros volaban caóticos y despistados en busca de algún vestigio de claridad, en tanto que los perros, sumidos muy de lleno en la falta de cariño, andaban con la cabeza gacha y temerosa, pues podría parecer que el fin del mundo se avecinaba con irremisible paso.
El irritante dolor hepático que padecía en silencio hacía más llevadero el verdadero sentir de mi expresión, frente a las desorbitadas e impotentes miradas que me rodeaban celosas.
La falta de sueño empezaba a hacer estragos entre penitentes y juergueros por igual, sintiendo estos últimos una inútil e ignorante vergüenza, que no era fruto sino de la desmesurada hipocresía o, lo que es más cruel, de la tardía mala-nueva.
El tiempo no avanzaba; las palabras inteligentes, las estúpidas y las escurridizas frases hacían un cíclico recorrido por mi intendencia sin encontrar un contexto no degradante.
Aquellas que lograban escaparse de la razón y desembocar altivas se veían de golpe frenadas por la impotencia de la voz.
La feliz vida adolescente había encontrado un obstáculo pinzante que le impedía seguir su embriagador fluir.
A ambos lados de tan inoportuno bulto, se abrían el camino de la temprana madurez y, lleno de peligros inimaginables, el de la absoluta dejadez.
Pero no, todo el mundo sabía que la bifurcación del camino, desafortunado coágulo como ninguno, aun habiendo herido mortalmente la sensibilidad colectiva e individual, debía tarde o temprano arrodillarse ante la voluntad y la sincera necesidad de acompañar a la vida en toda su alegría y extensión.
Tras el denigrante ritual que ha acabado por institucionalizarse en la llamada cultura occidental y tras dar cada uno con su orgullo e integridad de bruces en el suelo, aparece el difícil momento de la reflexión: este importante evento en el cual cada uno debe de minimizar lo trágico como tal para que no se convierta en un obstáculo hipertérrito y creciente, sino en un punto de inflexión en el camino de lo vital y lo instintivo que sirva, no para estancar, sino para relanzar el ansia y la voluntad de poder y de vivir, con todas y cada una de sus consecuencias.
El silencio generalizado y necesario daba paso a un sinfín de comentarios prohibidos y pérfidos que, en contra de lo que pudiera parecer, se mostraban fuertes y sinceros ante el calor de las masas.
La cotidianidad, una quimera imposible minutos antes, parecía volver temporalmente con una fuerza renovadora y narcotizante a la vez, dejando entrever la grandeza ilimitada del flujo vital y la voluntad suprema que la sabia naturaleza dicta, en pos de la conservación y el disfrute supremo y terrenal.
Por ésto y por muchos acontecimientos que acaban por aguijonear mortalmente el corazón y la mente; por el torrente sanguinario, peligroso y maravilloso que la vida representa; por la belleza inaudita que aún queda por descubrir; por las miles de vivencias insospechables que quedan por experimentar; por todo y por nada: exprime hasta la última gota de tu experiencia, revienta si hace falta, pero no, no te prives de nada ni esperes una segunda oportunidad porque no la hay.
Y si no estás de acuerdo conmigo, allá tú: conviértete en el ermitaño que siempre has querido ser, enciérrate en la burbuja idiotizante de la tristeza y desaparece con el polvo del camino que sólo los ganadores hemos conseguido y conseguiremos levantar.
Hoy es un día de recuerdos, un día triste porque se cumple un funesto aniversario: nuestro querido amigo Nacho nos dejó hace siete años y en honor a él fue concebido este escrito y la canción del mismo título que se encuentra en el disco Ultrabotijos Sur.

El húmedo pesar inundaba el ambiente y parecía postrarse eterno ante nuestras vidas, proporcionándoles el tierno tallo que las ataba al devenir en sí, tan vegetativo y artificial.
Las bochornosas nubes, abochornadas ante la multitud, brindaban un irritante espectáculo de cobardía y culpabilidad al intentar desaparecer en ése su verdadero instante de gloria.
El sol clamaba justiciero su venganza y aparecía esporádicamente como si de un perro pastor se tratase para aglutinar a los pardos y elevados corderos y así crear en el firmamento una continuación desnuda y natural del enfermizo ambiente.
Los ignorantes infantes sonreían al son de sus torpes pasos ajenos a todo signo de contracultura.
Mientras, en el cielo, los pájaros volaban caóticos y despistados en busca de algún vestigio de claridad, en tanto que los perros, sumidos muy de lleno en la falta de cariño, andaban con la cabeza gacha y temerosa, pues podría parecer que el fin del mundo se avecinaba con irremisible paso.
El irritante dolor hepático que padecía en silencio hacía más llevadero el verdadero sentir de mi expresión, frente a las desorbitadas e impotentes miradas que me rodeaban celosas.
La falta de sueño empezaba a hacer estragos entre penitentes y juergueros por igual, sintiendo estos últimos una inútil e ignorante vergüenza, que no era fruto sino de la desmesurada hipocresía o, lo que es más cruel, de la tardía mala-nueva.
El tiempo no avanzaba; las palabras inteligentes, las estúpidas y las escurridizas frases hacían un cíclico recorrido por mi intendencia sin encontrar un contexto no degradante.
Aquellas que lograban escaparse de la razón y desembocar altivas se veían de golpe frenadas por la impotencia de la voz.
La feliz vida adolescente había encontrado un obstáculo pinzante que le impedía seguir su embriagador fluir.
A ambos lados de tan inoportuno bulto, se abrían el camino de la temprana madurez y, lleno de peligros inimaginables, el de la absoluta dejadez.
Pero no, todo el mundo sabía que la bifurcación del camino, desafortunado coágulo como ninguno, aun habiendo herido mortalmente la sensibilidad colectiva e individual, debía tarde o temprano arrodillarse ante la voluntad y la sincera necesidad de acompañar a la vida en toda su alegría y extensión.
Tras el denigrante ritual que ha acabado por institucionalizarse en la llamada cultura occidental y tras dar cada uno con su orgullo e integridad de bruces en el suelo, aparece el difícil momento de la reflexión: este importante evento en el cual cada uno debe de minimizar lo trágico como tal para que no se convierta en un obstáculo hipertérrito y creciente, sino en un punto de inflexión en el camino de lo vital y lo instintivo que sirva, no para estancar, sino para relanzar el ansia y la voluntad de poder y de vivir, con todas y cada una de sus consecuencias.
El silencio generalizado y necesario daba paso a un sinfín de comentarios prohibidos y pérfidos que, en contra de lo que pudiera parecer, se mostraban fuertes y sinceros ante el calor de las masas.
La cotidianidad, una quimera imposible minutos antes, parecía volver temporalmente con una fuerza renovadora y narcotizante a la vez, dejando entrever la grandeza ilimitada del flujo vital y la voluntad suprema que la sabia naturaleza dicta, en pos de la conservación y el disfrute supremo y terrenal.
Por ésto y por muchos acontecimientos que acaban por aguijonear mortalmente el corazón y la mente; por el torrente sanguinario, peligroso y maravilloso que la vida representa; por la belleza inaudita que aún queda por descubrir; por las miles de vivencias insospechables que quedan por experimentar; por todo y por nada: exprime hasta la última gota de tu experiencia, revienta si hace falta, pero no, no te prives de nada ni esperes una segunda oportunidad porque no la hay.
Y si no estás de acuerdo conmigo, allá tú: conviértete en el ermitaño que siempre has querido ser, enciérrate en la burbuja idiotizante de la tristeza y desaparece con el polvo del camino que sólo los ganadores hemos conseguido y conseguiremos levantar.
Hoy es un día de recuerdos, un día triste porque se cumple un funesto aniversario: nuestro querido amigo Nacho nos dejó hace siete años y en honor a él fue concebido este escrito y la canción del mismo título que se encuentra en el disco Ultrabotijos Sur.

28 de marzo de 2006
LOS ILUMINADOS
La veleta se alegra, pues un cambio se atisba: la época de los iluminados llega a su fin.
Iluminados de olor rancio y apoltronado que hablan de España con el pecho inflado y censuran al resto.
O los otros de ascendencia casi divina, que consideran al estado español el padre de los opresores y que tienen como único fin la excisión.
Iluminados e imbéciles ambos, más preocupados de banderas, pedestales, fronteras y RHs sanguíneos que de la olla del mediodía.
Porque anteponer una patria, llámese España, Euskadi o Cataluña, a los propios españoles, vascos o catalanes es fascismo, nacionalismo, garrulismo o como se le quiera llamar.
Craso error, señor Aznar, no acuse a los nacionalistas de ser nacionalistas, porque usted es como ellos.
Calamidad, señor Arzallus, no acuse a los fascistas de serlo, pues es usted el mayor facha que habita las vascongadas.
Fatalidad, señor Bush, no ataque a los fundamentalistas por ser tan reaccionarios e ignorantes como usted.
La gente de la calle no es así. Estaremos mejor sin tantos iluminados.
La veleta brilla con luz propia, los iluminados están de más.
Iluminados de olor rancio y apoltronado que hablan de España con el pecho inflado y censuran al resto.
O los otros de ascendencia casi divina, que consideran al estado español el padre de los opresores y que tienen como único fin la excisión.
Iluminados e imbéciles ambos, más preocupados de banderas, pedestales, fronteras y RHs sanguíneos que de la olla del mediodía.
Porque anteponer una patria, llámese España, Euskadi o Cataluña, a los propios españoles, vascos o catalanes es fascismo, nacionalismo, garrulismo o como se le quiera llamar.
Craso error, señor Aznar, no acuse a los nacionalistas de ser nacionalistas, porque usted es como ellos.
Calamidad, señor Arzallus, no acuse a los fascistas de serlo, pues es usted el mayor facha que habita las vascongadas.
Fatalidad, señor Bush, no ataque a los fundamentalistas por ser tan reaccionarios e ignorantes como usted.
La gente de la calle no es así. Estaremos mejor sin tantos iluminados.
La veleta brilla con luz propia, los iluminados están de más.
27 de marzo de 2006
LA INTEGRAL DE LOS MONEGROS
Si tú, punko de lexanos lares,
non fornicares e non fumares,
non tomares drogas legales
e non bebieres en los bares.
Dime tú, que mucho faldares,
con qué cara djo a ti te hablare,
siendo tú sabedor del gran donaire
qu'entre las moçuelas ganare,
por ser fodjarín e a todas folgare,
por ser de los sudjos fixos el padre
e por ser tú una plasta e un nadie.
Alexa de tu vida el lado amargo,
prueba a ser pasota, prepotente e vago,
métete una radja e tómate un trago,
métete farlopa e fuma cabadjo.
Mas si quieres pensar en algo,
piensa en verde e piensa en blanco,
piensa en tu añexo calvario e letargo,
piensa en todo e pasa de largo
del sudor e del trabaxo
e de los putos fixos d'algo.
non fornicares e non fumares,
non tomares drogas legales
e non bebieres en los bares.
Dime tú, que mucho faldares,
con qué cara djo a ti te hablare,
siendo tú sabedor del gran donaire
qu'entre las moçuelas ganare,
por ser fodjarín e a todas folgare,
por ser de los sudjos fixos el padre
e por ser tú una plasta e un nadie.
Alexa de tu vida el lado amargo,
prueba a ser pasota, prepotente e vago,
métete una radja e tómate un trago,
métete farlopa e fuma cabadjo.
Mas si quieres pensar en algo,
piensa en verde e piensa en blanco,
piensa en tu añexo calvario e letargo,
piensa en todo e pasa de largo
del sudor e del trabaxo
e de los putos fixos d'algo.
25 de marzo de 2006
PROTOHISTORIA
Tiene cojones que un bético pa más inri cordobés sea el más afectado por las proclamas neonazis que los aficionados del Atlético de Madrid refirieron al equipo de Nervión el pasado jueves 23 de marzo. A mi modo de ver, el cántico "sevillanos: yonkies y gitanos" es una ofensa para todo el pueblo andaluz y nos da una idea muy clara de la lacra social que baña la capital de España.
En esta época en que están de moda los nacionalismos y las reformas estatutarias, mucha gente censura las posturas más radicales y simbólicas de dichos movimientos, ya sea la denominación de la comunidad autónoma (que en nada mejora la calidad de vida de sus conciudadanos), ya sean los himnos o las banderas. Estas críticas, a mi entender, están totalmente justificadas, pero están desigualmente focalizadas.
Habitualmente se habla del nacionalismo catálán, vasco, gallego e incluso andaluz, pero no nos queremos dar cuenta del peor de los nacionalismos: el nacionalismo español, el más fascista y excluyente y el menos respetuoso con la diversidad.
Este tipo de nacionalismo (que cogió fuerza durante el franquismo) ha sido tan nefasto para la historia de España que es la causa de la aparición de ETA, el abanderado de la miseria y del atraso del que aún se recupera el país y el precursor de una radicalización de los sentimientos de autodeterminación.
Es el mismo nacionalismo xenófobo que llena nuestras ciudades (que no nuestros pueblos), que planta una vergonzosa banderola de un tamaño insultante para los ojos en pleno centro de la Castellana (a la cual sólo le falta el pollo) y el mismo que insulta a los que no piensan como sus seguidores: una España grande y libre.
En este carrusel de insultos, el nacionalismo español ataca también a los andaluces, que siempre nos hemos sentido amantes de España y de los españoles en toda su extensión: desde La Guardia a Irún y desde La Junquera a Ayamonte, que no sólo la rancia Castilla es territorio español.
Porque los sentimientos de autogobierno andaluces poco tienen que ver con banderas y milongas, sino con todas las injusticias y miserias que dejó el susodicho nacionalismo liderado durante tanto tiempo por el Generalísimo desde la capital del Estado.
Así, no es de extrañar que cuando se votó el Estatuto de Andalucía allá por la época de los 80, éste tuviera más afluencia en las urnas que el vasco, catalán y gallego, pues no hubo tamaña opresión en la historia de España como la padecida por el pueblo andaluz, que me río yo del victimismo de Arzallus y de su teoría de la opresión española.
Y a este Estatuto tenemos mucho que agradecerle los profundos cambios que han sufrido los pueblos de Andalucía (que no las ciudades, todo hay que decirlo). Por eso, el nuevo Estatuto que se desarrolle en el Parlamento Andaluz (una vez conseguidas las cotas de bienestar que anhelábamos desde el comienzo de los tiempos) debe ser el texto que impulse la industrialización y la investigación en nuestra tierra y mejore la educación y la sanidad pública (que tienen serias lagunas en lugares puntuales de la geografía andaluza).
Como resumen yo diría un no rotundo a los nacionalismos (incluido el español) y un sí a las reformas estatutarias y constitucionales, siempre que cuenten con el apoyo del pueblo.
Y que no se me olvide: un mojón para los fascistas que gritaron en contra del Sevilla F.C. el otro día, que sin ser el equipo de mis amores, me siento más identificado con él que con cualquier equipo de por encima de Despeñaperros, pues pertenezco a Andalucía, que un día se levantó para pedir tierra y libertad y hoy se tiene que levantar mirando de tú a tú a otras comunidades del país para decir: vamos a por más, vamos a ser la élite de España y Europa, y lo vamos a conseguir.
Musho Betis.

En esta época en que están de moda los nacionalismos y las reformas estatutarias, mucha gente censura las posturas más radicales y simbólicas de dichos movimientos, ya sea la denominación de la comunidad autónoma (que en nada mejora la calidad de vida de sus conciudadanos), ya sean los himnos o las banderas. Estas críticas, a mi entender, están totalmente justificadas, pero están desigualmente focalizadas.
Habitualmente se habla del nacionalismo catálán, vasco, gallego e incluso andaluz, pero no nos queremos dar cuenta del peor de los nacionalismos: el nacionalismo español, el más fascista y excluyente y el menos respetuoso con la diversidad.
Este tipo de nacionalismo (que cogió fuerza durante el franquismo) ha sido tan nefasto para la historia de España que es la causa de la aparición de ETA, el abanderado de la miseria y del atraso del que aún se recupera el país y el precursor de una radicalización de los sentimientos de autodeterminación.
Es el mismo nacionalismo xenófobo que llena nuestras ciudades (que no nuestros pueblos), que planta una vergonzosa banderola de un tamaño insultante para los ojos en pleno centro de la Castellana (a la cual sólo le falta el pollo) y el mismo que insulta a los que no piensan como sus seguidores: una España grande y libre.
En este carrusel de insultos, el nacionalismo español ataca también a los andaluces, que siempre nos hemos sentido amantes de España y de los españoles en toda su extensión: desde La Guardia a Irún y desde La Junquera a Ayamonte, que no sólo la rancia Castilla es territorio español.
Porque los sentimientos de autogobierno andaluces poco tienen que ver con banderas y milongas, sino con todas las injusticias y miserias que dejó el susodicho nacionalismo liderado durante tanto tiempo por el Generalísimo desde la capital del Estado.
Así, no es de extrañar que cuando se votó el Estatuto de Andalucía allá por la época de los 80, éste tuviera más afluencia en las urnas que el vasco, catalán y gallego, pues no hubo tamaña opresión en la historia de España como la padecida por el pueblo andaluz, que me río yo del victimismo de Arzallus y de su teoría de la opresión española.
Y a este Estatuto tenemos mucho que agradecerle los profundos cambios que han sufrido los pueblos de Andalucía (que no las ciudades, todo hay que decirlo). Por eso, el nuevo Estatuto que se desarrolle en el Parlamento Andaluz (una vez conseguidas las cotas de bienestar que anhelábamos desde el comienzo de los tiempos) debe ser el texto que impulse la industrialización y la investigación en nuestra tierra y mejore la educación y la sanidad pública (que tienen serias lagunas en lugares puntuales de la geografía andaluza).
Como resumen yo diría un no rotundo a los nacionalismos (incluido el español) y un sí a las reformas estatutarias y constitucionales, siempre que cuenten con el apoyo del pueblo.
Y que no se me olvide: un mojón para los fascistas que gritaron en contra del Sevilla F.C. el otro día, que sin ser el equipo de mis amores, me siento más identificado con él que con cualquier equipo de por encima de Despeñaperros, pues pertenezco a Andalucía, que un día se levantó para pedir tierra y libertad y hoy se tiene que levantar mirando de tú a tú a otras comunidades del país para decir: vamos a por más, vamos a ser la élite de España y Europa, y lo vamos a conseguir.
Musho Betis.

6 de marzo de 2006
EL ROMANTICISMO CIENTÍFICO
Sentado frente al vítreo continente de la disolucion agua-etanol al 5% por excelencia, me veo en la obligación, una vez más, de hablar acerca de una de mis madjores preocupaciones: la ciencia en sí.
Toda esta dialéctica, como todos habréis podido intuir, començó allá por el siglo XIX (cuna del nihilismo pasivo, de la exaltación a la sangre y del escapismo cultural). A lo largo de esta bucólica época, ínclitas mentes alababan y hacían suyos el vitalismo exacervado, la embriaguez continuada (con trazas de monotonía) y la voluntad de poder.
Otros, por contra, proyectaban en las infelices mentes proletarias mundos fantásticos y nauseabundos, a veces retrogradaciones idealizadas (fuente de inspiración de nacionalismos incontrolados).
A su vez, la ciencia llegaba a un punto álgido. Su impetuoso desarrollo y el afán romántico de los científicos, que buscaban denodadamente el conocimiento absoluto y, por ende, la perfección y el todo (en otras palabras: la ciencia en sí) traxo consigo el desarrodjo de una especie de macroteoría o perfección dogmática y empírica, que no fue otra que el determinismo.
El determinismo predicaba a diestro y siniestro la relación causa-efecto hasta sus últimas consecuencias. Por esta raçón, conociendo las leyes que regían la inherencia del universo y conociendo la causa (apodjándonos en la medición = comparación = empirismo), podíamos llegar al efecto, al conocimiento, a la intendencia cuasiperfecta. Y digo cuasi y no perfecta a secas porque toda medición, como comparación que es, implica una interacción, con lo cual la exactitud del hecho o causa en sí sólo podrá ser experimentada, conocida o entendida si se es la causa (auténtica quimera intelectual, puesto que el conocimiento o la consciencia también implican una interacción, ya sea a nivel electrónico, molecular, celular u orgánico).
Sin embargo, el desarrodjo de la ciencia era vertixinoso e intentaba, de alguna manera, contradecir al determinismo.
Así, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, unos experimentos djevados a cabo por, posiblemente, las personas más influyentes en la ciencia de todos los tiempos, dieron origen al punto de inflexión cultural, social, científico y, sobre todo, metafísico (por lo menos en los más elevados ámbitos) de toda la historia: por primera vez el ser homínido por excelencia ponía un límite al conocimiento y a la verdad, un límite infranqueable y retorcido, un límite imposible de ser rebasado con el empirismo.
El hecho de no poder nunca observar un átomo de hidrógeno, puesto que observar (medir) condjevaría irradiar un haz de luz que ionizaría susodicho átomo y alteraría la causa en sí, no es sino el error intrínseco de la medición djevado a límites insospechados y, por desgracia, excluyentes.
Ésto, xunto con los experimentos que proporcionaban definitivamente una dualidad onda-corpúsculo a la materia, hizo posible, o más bien necesario, el desarrodjo de una nueva ciencia que, por capritxo del empirismo, iba a ser una ciencia no basada totalmente en él, sino en la probabilística y la incertidumbre.
Así, la existencia como tal no tiene razón de ser y sí la probabilidad de encontrar lo supuestamente existente en una determinada rexión del espacio.
De esta manera, la figura del científico romántico que todo lo quiere saber y que anhela la verdad y la explicación integral va quedando obsoleta y va siendo sustituida progresivamente por el científico especializado y funcionalista, que ayuda innegablemente al progreso, que exprime al máximo su determinada área de saber, pero que abandona a su suerte el conocimiento romántico-integral.
Así, la ciencia vista desde el punto de vista de la intendencia global tiene en la actualidad tres grandes áreas (a mi entender bastante abandonadas debido al nuevo canon de científico) que son: la mecáni-k cuánti-k (encargada de lo microscópico), la física clásica newtoniana (aquedja idílica ciencia que todo lo parecía explicar) y la macrofísica (quizás la más inhóspita de las tres).
El pasotismo o nihilismo científico funcionalista (por otro lado nada censurable) nos hace salir de él por su propia sumisión y limitación y ver más allá.
Nosotros, los científicos del futuro, retomaremos tiempos pasados y buscaremos con ansiedad la verdad en sí (con las limitaciones que haga falta, las cuales no nos harán decaer, sino seguir buscando la esencia última).
Así, desarrodjaremos en toda su extensión la ciencia que intenta explicar los fenómenos clásicos o newtonianos apodjándose en lo ínfimo y cuántico: la termodinámi-k estadísti-k y extrapolaremos este nuevo nivel de entendencia a lo macroscópico del cosmos.
En verdad os digo que la figura del científico romanticista sigue viva y todo esto gracias al resurxir de la contracultura punk que, hoy en día, enerva el intelecto y hace escapar a los futuros super-hombres del nihilismo científico, cultural y social en el que nos encontramos.
La nueva ciencia (o despertar de la antigua) volverá con más fuerza que nunca tomando como estandarte o elemento idealizador y místico el continente lítrico-vítreo-alcohóliko del que antes hablaba (por el contrastado aumento de la agudeza intelectiva que de su consumo se experimenta) e intentado retomar el espíritu nietzschiano de vitalismo y pasión.
¡Dios, acabo de redescubrir el punk!
Toda esta dialéctica, como todos habréis podido intuir, començó allá por el siglo XIX (cuna del nihilismo pasivo, de la exaltación a la sangre y del escapismo cultural). A lo largo de esta bucólica época, ínclitas mentes alababan y hacían suyos el vitalismo exacervado, la embriaguez continuada (con trazas de monotonía) y la voluntad de poder.
Otros, por contra, proyectaban en las infelices mentes proletarias mundos fantásticos y nauseabundos, a veces retrogradaciones idealizadas (fuente de inspiración de nacionalismos incontrolados).
A su vez, la ciencia llegaba a un punto álgido. Su impetuoso desarrollo y el afán romántico de los científicos, que buscaban denodadamente el conocimiento absoluto y, por ende, la perfección y el todo (en otras palabras: la ciencia en sí) traxo consigo el desarrodjo de una especie de macroteoría o perfección dogmática y empírica, que no fue otra que el determinismo.
El determinismo predicaba a diestro y siniestro la relación causa-efecto hasta sus últimas consecuencias. Por esta raçón, conociendo las leyes que regían la inherencia del universo y conociendo la causa (apodjándonos en la medición = comparación = empirismo), podíamos llegar al efecto, al conocimiento, a la intendencia cuasiperfecta. Y digo cuasi y no perfecta a secas porque toda medición, como comparación que es, implica una interacción, con lo cual la exactitud del hecho o causa en sí sólo podrá ser experimentada, conocida o entendida si se es la causa (auténtica quimera intelectual, puesto que el conocimiento o la consciencia también implican una interacción, ya sea a nivel electrónico, molecular, celular u orgánico).
Sin embargo, el desarrodjo de la ciencia era vertixinoso e intentaba, de alguna manera, contradecir al determinismo.
Así, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, unos experimentos djevados a cabo por, posiblemente, las personas más influyentes en la ciencia de todos los tiempos, dieron origen al punto de inflexión cultural, social, científico y, sobre todo, metafísico (por lo menos en los más elevados ámbitos) de toda la historia: por primera vez el ser homínido por excelencia ponía un límite al conocimiento y a la verdad, un límite infranqueable y retorcido, un límite imposible de ser rebasado con el empirismo.
El hecho de no poder nunca observar un átomo de hidrógeno, puesto que observar (medir) condjevaría irradiar un haz de luz que ionizaría susodicho átomo y alteraría la causa en sí, no es sino el error intrínseco de la medición djevado a límites insospechados y, por desgracia, excluyentes.
Ésto, xunto con los experimentos que proporcionaban definitivamente una dualidad onda-corpúsculo a la materia, hizo posible, o más bien necesario, el desarrodjo de una nueva ciencia que, por capritxo del empirismo, iba a ser una ciencia no basada totalmente en él, sino en la probabilística y la incertidumbre.
Así, la existencia como tal no tiene razón de ser y sí la probabilidad de encontrar lo supuestamente existente en una determinada rexión del espacio.
De esta manera, la figura del científico romántico que todo lo quiere saber y que anhela la verdad y la explicación integral va quedando obsoleta y va siendo sustituida progresivamente por el científico especializado y funcionalista, que ayuda innegablemente al progreso, que exprime al máximo su determinada área de saber, pero que abandona a su suerte el conocimiento romántico-integral.
Así, la ciencia vista desde el punto de vista de la intendencia global tiene en la actualidad tres grandes áreas (a mi entender bastante abandonadas debido al nuevo canon de científico) que son: la mecáni-k cuánti-k (encargada de lo microscópico), la física clásica newtoniana (aquedja idílica ciencia que todo lo parecía explicar) y la macrofísica (quizás la más inhóspita de las tres).
El pasotismo o nihilismo científico funcionalista (por otro lado nada censurable) nos hace salir de él por su propia sumisión y limitación y ver más allá.
Nosotros, los científicos del futuro, retomaremos tiempos pasados y buscaremos con ansiedad la verdad en sí (con las limitaciones que haga falta, las cuales no nos harán decaer, sino seguir buscando la esencia última).
Así, desarrodjaremos en toda su extensión la ciencia que intenta explicar los fenómenos clásicos o newtonianos apodjándose en lo ínfimo y cuántico: la termodinámi-k estadísti-k y extrapolaremos este nuevo nivel de entendencia a lo macroscópico del cosmos.
En verdad os digo que la figura del científico romanticista sigue viva y todo esto gracias al resurxir de la contracultura punk que, hoy en día, enerva el intelecto y hace escapar a los futuros super-hombres del nihilismo científico, cultural y social en el que nos encontramos.
La nueva ciencia (o despertar de la antigua) volverá con más fuerza que nunca tomando como estandarte o elemento idealizador y místico el continente lítrico-vítreo-alcohóliko del que antes hablaba (por el contrastado aumento de la agudeza intelectiva que de su consumo se experimenta) e intentado retomar el espíritu nietzschiano de vitalismo y pasión.
¡Dios, acabo de redescubrir el punk!
1 de marzo de 2006
EL SOCIALISMO LIBERTARIO
Habitualmente la gente se sitúa ideológicamente en la izquierda, el centro o la derecha.
Esta visión plana de las ideas me parece obsoleta en la actualidad, pues hasta Platón en su día tenía una visión más multicolor de la vida y el cognos.
Diversos estudios han propuesto una clasificación de la situación ideológica humana atendiendo a aspectos cotidianos como pueden ser la religión, la economía, la inmigración... Con dichos aspectos debidamente estudiados se puede situar el posicionamiento de una persona en unas coordenadas cartesianas en las que la parte superior será el FASCISMO, la inferior el ANARQUISMO, la derecha el NEOLIBERALISMO y la izquierda el COMUNISMO.
Para que nos hagamos una idea, Hitler o Mussolini podrían estar arriba del todo y sin predilección por la parte izquierda o derecha.
Stalin estaría en la parte superior izquierda, sin duda alguna.
Los líderes europeos se encuadrarían en el cuadrante superior derecho, aunque muy cercanos al centro neurálgico del diagrama.
En el cuadrante inferior izquierdo podríamos encontrar a líderes del calado político del Dalai-Lama, Mandela y Gandhi y más concretamente en el centro de dicho cuadrante.
En mi cruzada por redefinir las ideologías, caducas y obsoletas por no abordar aspectos de hoy en día, y dando por bueno este nuevo baremo, me sitúo muy cercano a los antes mentados Gandhi y Mandela, ejemplos de paz y justicia social sin parangón, así que abandono el socialismo para entrar en el cuadrante inferior izquierdo y resituarme en el SOCIALISMO LIBERTARIO (ideología que habrá que revisarse en años venideros).
Gracias a mi amigo Juanito, que no se le quede lo de loco, por abrirme los ojos.
Si andáis bien de inglés y queréis testear vuestra ideología en este nuevo baremo, entrad a http://www.politicalcompass.org y elegid comenzar.
Un saludo.
Esta visión plana de las ideas me parece obsoleta en la actualidad, pues hasta Platón en su día tenía una visión más multicolor de la vida y el cognos.
Diversos estudios han propuesto una clasificación de la situación ideológica humana atendiendo a aspectos cotidianos como pueden ser la religión, la economía, la inmigración... Con dichos aspectos debidamente estudiados se puede situar el posicionamiento de una persona en unas coordenadas cartesianas en las que la parte superior será el FASCISMO, la inferior el ANARQUISMO, la derecha el NEOLIBERALISMO y la izquierda el COMUNISMO.
Para que nos hagamos una idea, Hitler o Mussolini podrían estar arriba del todo y sin predilección por la parte izquierda o derecha.
Stalin estaría en la parte superior izquierda, sin duda alguna.
Los líderes europeos se encuadrarían en el cuadrante superior derecho, aunque muy cercanos al centro neurálgico del diagrama.
En el cuadrante inferior izquierdo podríamos encontrar a líderes del calado político del Dalai-Lama, Mandela y Gandhi y más concretamente en el centro de dicho cuadrante.
En mi cruzada por redefinir las ideologías, caducas y obsoletas por no abordar aspectos de hoy en día, y dando por bueno este nuevo baremo, me sitúo muy cercano a los antes mentados Gandhi y Mandela, ejemplos de paz y justicia social sin parangón, así que abandono el socialismo para entrar en el cuadrante inferior izquierdo y resituarme en el SOCIALISMO LIBERTARIO (ideología que habrá que revisarse en años venideros).
Gracias a mi amigo Juanito, que no se le quede lo de loco, por abrirme los ojos.
Si andáis bien de inglés y queréis testear vuestra ideología en este nuevo baremo, entrad a http://www.politicalcompass.org y elegid comenzar.
Un saludo.
28 de febrero de 2006
TIEMPOS DUROS PARA EL IDEALISMO
Son unos tiempos duros, sí. Más duros aún en la excelsa ciudad de Sevilla, hoguera de las vanidades y cuna del topicazo.
Son tiempos duros para el que escucha proclamas xenófobas y racistas a diario, para el que muy a su pesar compra el ABC en busca de sexo con asiáticas y le da por leer cualquier artículo de opinión, para el que palpa la ignorancia colectiva, para el que observa la opulencia y la miseria a dos barrios vista...
Habrá gente que no lo crea, habrá gente que no se pare a comprobarlo, pero la tierra prometida existe y no os hablo de una tierra en la que se criaron falsos mitos que se institucionalizaron a ojos de la gente en forma de idiotizantes religiones. Nada de eso, la tierra prometida trata bien a los gitanos y no tiene prejuicios con los forasteros, en la tierra prometida no hay inseguridad ni delincuencia, hay un elevado nivel cultural y una impresionante creatividad latente. En esta tierra, la religión y el fanatismo están desterrados de por vida. Os hablo de La Rambla, oasis de la campiña, crisol de sensibilidades, cuna de la Andalucía profunda y auténtica, bastión del beticismo cordobés y lugar de descanso de los dioses (si los dioses existieran).
Son tiempos duros para el idealismo, sí, pero lo son menos si se forma parte del cielo en la tierra (si el cielo existiera).
Son tiempos duros para el que escucha proclamas xenófobas y racistas a diario, para el que muy a su pesar compra el ABC en busca de sexo con asiáticas y le da por leer cualquier artículo de opinión, para el que palpa la ignorancia colectiva, para el que observa la opulencia y la miseria a dos barrios vista...
Habrá gente que no lo crea, habrá gente que no se pare a comprobarlo, pero la tierra prometida existe y no os hablo de una tierra en la que se criaron falsos mitos que se institucionalizaron a ojos de la gente en forma de idiotizantes religiones. Nada de eso, la tierra prometida trata bien a los gitanos y no tiene prejuicios con los forasteros, en la tierra prometida no hay inseguridad ni delincuencia, hay un elevado nivel cultural y una impresionante creatividad latente. En esta tierra, la religión y el fanatismo están desterrados de por vida. Os hablo de La Rambla, oasis de la campiña, crisol de sensibilidades, cuna de la Andalucía profunda y auténtica, bastión del beticismo cordobés y lugar de descanso de los dioses (si los dioses existieran).
Son tiempos duros para el idealismo, sí, pero lo son menos si se forma parte del cielo en la tierra (si el cielo existiera).
18 de diciembre de 2005
RESUMEN ACUMULADO
Después de mucho tiempo sin pisar la capital, retomo el mantenimiento de mi blog, eso sí, reafirmando mi beticismo a pesar de las horas bajas.
Muchas fiestas de tronío se celebraron desde la última vez:
* La ya clásica Hogueras por Sorpresa 2005 (un éxito sin precedentes que más de un cascapollas se perdió por culpa de la puta feria de un pueblo de cejijuntos retrasados).
* La Feria y Fiestas de La Rambla (que como siempre nos deja algún detalle fiestero).
* El viaje a Roche (para rematar el verano).
* La inauguración del curso escolar y/o año fiscal, más conocida como Puertas Abiertas 2005 (a partir de ahí se plantó la semilla de un romance vecinal).
* El Betis - Chelsea (partido sin parangón que salva la temporada por el momento).
* La convivencia de aficiones del Cádiz y el Betis (organizada por mi compi de piso José Antonio en "El Dorado").
* La cena de Navidad Coritel 2005 (un agradable reencuentro, sin duda).
No queda más que rematar la faena con los dos fiestones que quedan para finalizar el año:
* La comida de Navidad VIVALAVIRGEN 2005 (la del 24, la wena).
* La fiesta de fin de año (para la cual ya hay una botella de Havanna de unos pocos lustros extraída de mi cesta de Navidad y que amenizará sin duda la velada).
Nada más, sólo me queda plantearme buenos propósitos para el año que viene, como ser más tranquilo, aprovechar mejor mi tiempo libre, limpiarme el sable más habitualmente, leer y escribir siempre que pueda, tratar mejor a los que me rodean, comentar más el código, beber un poco menos y alguna que otra cosa extra como retomar el vicio del tabaco aliñado, convertirme en superguerrero, exterminar a los hippies y sodomizar a Barbara Streisand.
Nos vemos en el 2006 con una retahíla de fotos y fiestas.
Muchas fiestas de tronío se celebraron desde la última vez:
* La ya clásica Hogueras por Sorpresa 2005 (un éxito sin precedentes que más de un cascapollas se perdió por culpa de la puta feria de un pueblo de cejijuntos retrasados).
* La Feria y Fiestas de La Rambla (que como siempre nos deja algún detalle fiestero).
* El viaje a Roche (para rematar el verano).
* La inauguración del curso escolar y/o año fiscal, más conocida como Puertas Abiertas 2005 (a partir de ahí se plantó la semilla de un romance vecinal).
* El Betis - Chelsea (partido sin parangón que salva la temporada por el momento).
* La convivencia de aficiones del Cádiz y el Betis (organizada por mi compi de piso José Antonio en "El Dorado").
* La cena de Navidad Coritel 2005 (un agradable reencuentro, sin duda).
No queda más que rematar la faena con los dos fiestones que quedan para finalizar el año:
* La comida de Navidad VIVALAVIRGEN 2005 (la del 24, la wena).
* La fiesta de fin de año (para la cual ya hay una botella de Havanna de unos pocos lustros extraída de mi cesta de Navidad y que amenizará sin duda la velada).
Nada más, sólo me queda plantearme buenos propósitos para el año que viene, como ser más tranquilo, aprovechar mejor mi tiempo libre, limpiarme el sable más habitualmente, leer y escribir siempre que pueda, tratar mejor a los que me rodean, comentar más el código, beber un poco menos y alguna que otra cosa extra como retomar el vicio del tabaco aliñado, convertirme en superguerrero, exterminar a los hippies y sodomizar a Barbara Streisand.
Nos vemos en el 2006 con una retahíla de fotos y fiestas.
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